lunes, 26 de diciembre de 2011

Primer destino: Cagliari

Después de un tiempo (prolongado) pensando con qué destino estrenar mi blog, ya lo tengo decidido. La bella Cerdeña ha sido la elegida. No por ser Cagliari la ciudad más bonita del mundo, ni la  más impactante, ni la más histórica; sino por haberse colocado en mi lista de viajes en primer lugar en lo que a ciudad acogedora se refiere.
Cagliari es la capital de la isla de Cerdeña. Elegida por muchos como destino Erasmus, cuenta con un aeropuerto internacional al que vuela nuestra "querida" Ryanair, con vuelos tan baratos como el que Fabio y yo cogimos: 18 euros ida y vuelta. Para ir desde el aeropuerto al centro de la ciudad se coge un autobús que pasa cada media hora, tarda 15 minutos y cuesta 4 euros. El ticket se compra en unas máquinas, pero sólo si llevas monedas, si no, lo tienes que comprar al conductor, el cual tiene que hacer papeleo y perder tiempo... así que te deja subir sin más.



Es una ciudad pequeña, con unos 150.000 habitantes, cifra que aumenta considerablemente en verano. Está situada sobre 7 colinas, y data de la época de los fenicios y los púnicos.  También posee ruinas romanas. Igualmente, se pueden ver restos de las invasiones pisanas y aragonesas de la isla durante los primeros siglos del pasado milenio.
En pleno Diciembre pudimos disfrutar de sus 20 agradables grados y pasear con un sol radiante por la Playa de Poetto, de 13 kilómetros. 
Ha sido en Cagliari donde Fabio y yo nos hemos comido la pizza más espectacular y ricota de nuestras vidas: en el restaurante Up&Down (piazza Yenne), nombre cutre para un local acogedor, con buen servicio y buena relación calidad precio. Para tomar un café tranquilamente, ningún sitio mejor que el Antico Caffe en la Piazza Constituzione, con unas vistas preciosas del Bastione.




Si queréis dormir bien y barato, os recomendamos un Bed&Breakfast en el que hemos estado agustísimo. Se llama Affittacamere Castello, situado en Vía Lamarmora 13. Es una casa antigua, situada en plano casco histórico y regentada por su dueño, Diego. Todo estaba limpísimo, teníamos wifi y no pasaba de 20 euros la noche. 
Pasear, los atardeceres y la tranquilidad es lo que destacamos de esta ciudad. Lo primero y último que hacíamos cada día era asomarnos al mirador di Saint Remy y admirar las preciosas vistas de la ciudad.



Preciosos paseos nos dimos por el casco antiguo, lleno, por cierto, de pequeños talleres familiares plagados todos de auténticas obras de arte. Destaca también la catedral, el jardín botánico, la Torre del Elefante, la Vía Roma con el ayuntamiento y el anfiteatro romano, entre otros. Cagliari se puede ver en un fin de semana perfectamente. Nosotros volvimos renovados después de pasar un finde muy muy chachi. Ci vediamo, amici!

1 comentario:

  1. Muy buena redacción y datos interesantes. Mucho ánimo para seguir con tus "historias personales y transferibles".
    Bss

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